martes, 10 de mayo de 2016


                               
                   

                                      LIMPIADOR DE VENTANAS


¡Pasé el psicofísico! Conseguí laburo, menos mal, pensaba que iba a tener que volverme al pago. Será para limpiar ventanas de edificios, primero se me frunció lupite cuando me explicaron que me iban a atar a una silleta donde apenas entra mi culo y con un arnés agarrado por las pelotas.
El primer día había que hacer la línea de las cocinas, después las del comedor y por último las de los tres dormitorios.
Empecé temprano, parecía pájaro, ni quise contar en qué piso estaba pero pensé que sería lo más parecido a esa historia que me leyeron en la iglesia de la torre de Babel, traté de distraerme pensando en que si no había cortinas podría chusmear cómo es la vida de los bacanes y conocí a una vieja que me sonrió mientras leía el diario y tomaba su desayuno. En los demás ya no había nadie, sólo vi cómo se iban de la cocina unas niñas con guardapolvo, escoltadas por una niñera. No sé si es que los bacanes se van a laburar temprano o es que duermen hasta tarde, o a lo mejor desayunan en la cama como en las películas.
Algo parecido ocurrió con los comedores, se ve que por la mañana no hay mucho movimiento, solo por momentos pasaba alguna mujer hablando por celular, o alguna mucama limpiando, esas sí que me saludaron y sonrieron. Una tipa, de esas que nunca me darán bola a mí,  leía en un sillón con un camisón que mostraba más de lo que cubría y ni se dio cuenta que yo estaba lavando vidrios.
Donde hay niños sí madrugan, pude verlos entrando y saliendo de sus habitaciones a las corridas para llegar a tiempo al colegio, algunos ayudados por sus madres o padres, otros por las mucamas, en estos dormitorios no les importó mucho si eran vistos, pero ¡qué cantidad de juguetes tienen estos pibes! Y sus habitaciones parecen de película yanqui; pero se ve que ricos y pobres a todos les cuesta salir de la cama y ninguno tiene ganas de ir al cole. Aunque pensándolo bien a mí sí me gustaba, por lo menos rajaba del sopapo  de mis viejos; siempre me intrigó que lo ligaba cuando no lo esperaba y no llegaba cuando temía por algo que había hecho.
Me gusta este trabajo, ¿cuándo iba a tener yo la oportunidad de conocer estas cosas? ¡Y estas minas! Llegar a las ventanas de los dormitorios fue lo más, digo yo ¿a esta gente le gusta exhibirse?  Ninguno corrió las cortinas cuando yo limpiaba, puede ser que ni notaran que yo estaba ahí, están tan metidos todos en sus mundos de 4x4 de plasmas, de alfombras.
Pero lo de hoy fue diferente, esta mina sí me vio y bien que me vio, aunque se quiso hacer la que no, empezó a desvestirse frente a la ventana, luego se paseó un rato en bolas por toda la habitación, yo temblaba porque había visto que el marido se había metido en el baño, después se sentó como si estuviera en el borde de un escenario y yo en la primera fila, separó las piernas y comenzó a ponerse las medias de nylon y cuando estaba por terminar, el tipo salió del baño, vio la escena, no dijo nada, le encajó uno de esos sopapos que te llegan como me llegaban a mí, me puteó y cerró las cortinas.
Y yo ¿qué culpa tengo? Casi me caigo de la puta silla dejando mis pelotas agarradas ahí.


1 comentario:

  1. Buenísimo Ma!!!! seguro te sorprenderá esto!!! me cagué de risa!! aunque la escena de la mina en bolas era de esperarse.... jajaa

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